Restauración de la talla de San Isidro del siglo XVIII

San Isidro

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La Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro restaura la talla de San Isidro del siglo XVIII que alberga la capilla sita en la calle Águila. Os lo contamos hoy, día en el que se cumple el aniversario del fallecimiento del Santo.

Tal día como hoy pero del año 1.172 fallecía Isidro Merlo Cortés, un labrador humilde y sencillo que será, siglos después, canonizado como San Isidro Labrador y nombrado Patrón de la ciudad de Madrid. Alrededor de 90 años de vida –se cree que nació en el año 1.082- durante los que el Santo realizó más de 430 milagros, muchos de ellos vinculados con el agua.

Los madrileños tienen especial veneración por la figura de este Santo al que, de manera tradicional, han encomendado sus oraciones y ruegos. Desde la Real Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro queremos recordar en un día tan señalado como hoy a nuestro Santo Patrón.

Además aprovechamos para contaros que hemos iniciado un proceso de conservación-restauración de la talla de San Isidro del siglo XVIII -realizada en madera-que guardamos en nuestra capilla sita en la calle del Águila número 1. (Por cierto que podéis visitarla todos los días 4 de cada mes, salvo que sea fin de semana que se abre el lunes posterior). Se trata de una talla de extraordinario valor que queremos conservar y mantener en óptimas condiciones.

En la cata de restauración –os adjuntamos una fotografía- podéis observar cómo con el paso del tiempo la talla necesita sobre todo tareas de limpieza. Después del paso de los siglos, el mayor problema que tiene según el equipo de restauración, “es la suciedad que ha ennegrecido totalmente la talla, fruto del contacto de ésta con el humo de las velas que han iluminado tradicionalmente este oratorio”. De este modo “se ha perdido la policromía original” que estamos en proceso de recuperar con un equipo de expertos especialistas y rigurosos.

Hay que recordar que la canonización de San Isidro se llevó a cabo en 1.622 pero la veneración de la población madrileña por la figura del labrador es muy anterior. Enterrado junto a la Iglesia de San Andrés, en un terreno que se utilizaba en ese momento como cementerio, su cuerpo fue exhumado 40 años después. El Santo había sido enterrado de modo muy sencillo, sin ataúd, y las frecuentes inundaciones que sufría la zona fruto de las abundantes lluvias, hizo que el cadáver subiera a la superficie. Milagrosamente, el cuerpo de Isidro estaba momificado y bien conservado. Un hecho que se consideró como un milagro en sí mismo.

Actualmente sus restos descansan en el Altar Mayor de la Colegiata de San Isidro, lugar al que sigue acudiendo la ciudadanía a presentarle sus respetos y a pedir al Santo que nos siga protegiendo.

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