El Panteón de Hombres Ilustres de la Sacramental de San Isidro

En julio de 1884 el Ministerio de Fomento encomendó a su arquitecto Joaquín de la Concha Alcalde el proyecto para construir un mausoleo destinado a guardar los restos mortales de Juan Meléndez Valdéz (1754-1817), Juan Donoso Cortés (1809-1853) y Leandro Fernández de Moratín (1760-1828). La tumba destinada a Moratín se dedicó a Francisco de Goya (1746-1828) porque el dramaturgo iba descansar en la Catedral de San Isidro, hoy Real Colegiata de San Isidro.

El Estado adquirió una manzana en el Patio 4º o de la Purísima Concepción del Cementerio Sacramental de San Isidro para levantar un monumento de planta radial de triple sepulcro en piedra blanca de Monóvar, que quedó terminado a finales de 1886.

De la parte escultórica se ocupó el laureado Ricardo Bellver y Ramón (1845-1924), que también reposa en el Cementerio de San Isidro y destacamos la magnífica estatua de La Fama, en mármol de Carrara llamado Rabaggioni, como remate del elegante y sencillo panteón.

Al existir inconvenientes para enterrar en la antigua catedral a Moratín, se modificó el monumento funerario e incorporó un sarcófago más con su ornamentación.

El magnífico grabado del Panteón de Hombres Ilustres se publicó en La Ilustración española y americana el 30 de octubre de 1887 y se puede consultar en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

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