Historia

Con el nombre abreviado de Sacramental de San Isidro conocemos al cementerio de la Pontificia y Real Archicofradía Sacramental de San Pedro, San Andrés, San Isidro y de la Purísima Concepción, construido para dar sepultura a sus miembros tras la prohibición efectiva de las inhumaciones dentro de la ciudad y en el interior de las iglesias, decretada por Real Cédula de Carlos III en 1787, por razones sanitarias y de salubridad.

El privilegio para edificar un cementerio propio fue concedido por el rey José Bonaparte el 8 de marzo de 1811, confirmado por Real Otorgamiento de Fernando VII el 18 de septiembre de 1814. El lugar elegido para erigir la sacramental más antigua conservada en Madrid fue el Cerro de las Ánimas, un entorno extraordinario a espaldas de la ermita y la fuente de San Isidro Labrador.

Las obras proyectadas y dirigidas por el arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando José Llorente, dan como resultado el levantamiento del primer patio, San Pedro. En el mes de julio del año 1811, tras la bendición del vicario de Madrid D. Rafael Isidoro de Hervias, se realizó el primer enterramiento.

En pocos años, debido al aumento del número de inhumaciones, queda poco espacio disponible en el primer patio y la Sacramental experimenta modificaciones, reformas y ampliaciones con la inauguración de los patios segundo o de San Andrés en 1832 y tercero o San Isidro, diseñado por José Alejandro Álvarez en 1842. Estos recintos, que destacan por su antigüedad y elegancia, son un valioso testimonio de la arquitectura tradicional de la ciudad, de tipo claustral con galerías que rodean su perímetro.

Posteriormente, como resultado de las transformaciones estéticas en el ámbito funerario, Francisco Enríquez Ferrer diseña en 1852 el patio cuarto o de la Purísima Concepción, un elíseo romántico. Los trabajos coordinados por José Núñez Cortés finalizan unos ochenta años después. El proyecto de Enríquez consistía en unir la vegetación, la Sacramental atesora uno de los cipresales bicentenarios más importantes de la península, con la arquitectura y se convierte en el emplazamiento preferido, para la edificación de suntuosos panteones, por la aristocracia madrileña y española.

En 1980, ante la necesidad municipal de urbanizar los alrededores, se procede a una operación de permuta de terrenos con el Ayuntamiento de Madrid, que permite a esta Administración la creación de vías urbanas y ajardinamientos para la localidad y al Cementerio de San Isidro la fijación de sus linderos, constituyendo un conjunto unido, y la ampliación de nuevos patios para enterramientos.

La Necrópolis comprende una superficie de unos 120.000 m², distribuidos en varios recintos o patios de muy diferentes características históricas, topográficas y constructivas, que requieren una normativa diferenciada y complementaria de la recogida en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, ya que esta Sacramental está reconocida como BIC y Cementerio Histórico de Madrid por el indudable valor artístico de los proyectos de edificación y el elevado número de elementos arquitectónicos y escultóricos existentes en sus monumentos funerarios, así como por el
interés paisajístico del lugar.

La Junta de Gobierno, consciente de su responsabilidad en la recuperación y salvaguarda del esplendor del pasado de la Sacramental, gestiona y dirige obras de mantenimiento y conservación del Cementerio, de restauración de su patrimonio funerario y anima a las familias propietarias a proteger y cuidar sus enterramientos.

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